lunes, noviembre 07, 2005

La felicidad...


¿una utopía?

Un sueño, que casi es inalcanzable, tan añorado, querido, amado, pero que a la vez está distante, alejado de nuestras vidas, que cotidianas, no vemos la felicidad que nos rodea, lo simple y lindo de la vida. A veces no disfrutamos las cosas simples, lo que tenemos, ahora en el presente inmediato, si no que soñamos con lo que nos falta, el complemento, pero parece que todo girara en este punto, nos vamos consumiendo poco a poco, sin darnos cuenta de lo bello que nos rodea, de lo que tenemos, de lo que realmente necesitamos para ser uno mismo y nadie más, sin andar con caretas por la calle, tratando de demostrar cuanto poseo o tengo, tomémosle el real peso de los sentimientos, el conocimiento, del pensar como el otro, de importarme como es el otro, para así obtener una felicidad más aterrizada, más simple y bella, si, bella esa es la palabra, ¡por que la vida es bella!, vivámosla como es, no como queramos que sea. No sacamos nada de querer vivir una vida inalcanzable, por que así nos frustraríamos y no podríamos ser nunca felices, que es lo más probable en una sociedad moderna, que lo llega a ser tanto, que hace que cada uno de nosotros seamos convertidos en objetos, perdiendo todas las características humanas, nos hace más fríos, calculadores, impacientes, irritables, nos pone de mal genio, es por el ritmo de vida que llevamos, pero ¿realmente estamos concientes de lo que pasa? Es una interrogante que más de alguna vez me he puesto ha pensar, y quizás no he llegado a ninguna respuesta concreta, y que creo que más de alguna persona también se la ha planteado, pero está en un ambiente complejo lo que la hace que sea un poco complicada de responder. Si nos ponemos un segundo de nuestras vidas a pensar, de lo que hemos hecho, de lo que esta bien y de lo que esta mal, nos daremos cuenta que no hemos aprovechado realmente nuestro tiempo y lo hemos perdido haciendo cosas innecesarias e inútiles, aclarando que no siempre, no nos hemos detenido a observar nuestra vida, tampoco de decirle a la persona que te acompaña de lo que sientes por ella, de decirle a tu mejor amigo “te quiero”, de aprovechar los momentos simples, cotidianos, donde toda la familia está reunida, de no pelear por lo material, de no pasar a llevar a nuestro compañero para mostrar que yo puedo más, de no reírme de aquellos que tienen deficiencias físicas o mentales. Eso es lo lindo de la vida, hacer el bien sin mirar a quien, por que todo es reciproco, pero no inmediato. ¡Un sueño!, quizás, ahí está la utopía, por que si todos fuésemos felices el mundo sería otro, nuestra cultura sería distinta, sería totalmente y radicalmente todo distinto, pero ¿nos merecemos ser felices?, desde mi percepción sí, es imperdonable el no sentirse capaz de ser feliz y menos de no permitirse ser feliz. Debemos aprovechar todos los recursos que se nos presenten, de establecer relaciones interpersonales, y éstas después de sembrarlas, cultivarlas para poder luego cosechar, para nunca sentirse solo en éste gran mundo contemporáneo, para evitar estados, tales como, la depresión, frustraciones, y todo que lo sea por el estilo, por que estas son las enfermedades del siglo XXI, lo que hace que el ser humano tengas su talón de Aquiles en este mundo. Los autores clásicos apuntan hacia una felicidad episódica. Frost creía que “la felicidad es más intensa cuanto menos extensa”; Dostoievski que “la ley de la tierra es que el hombre debe ganar su felicidad mediante el sufrimiento” y Shaw que “ningún ser viviente podría soportar una vida entera de felicidad”. En conclusión, todos buscamos la felicidad, algunos ya la tenemos, y otros que si la tienen no se dan cuenta de esto, pero como dice Freddie Mercury: “Life is real”, y hay que vivirla, quererla, y aprovecharla al máximo, pensar que solo es una y única, valorando cada momento aunque simple mirándolo desde una perspectiva diferente, es lindo y bello. Por eso, les hago una invitación a quererse uno mismo, querer al que está a mi lado, de ser seres más aterrizados, simples y humildes, aunque no hay una formula para ser felices, pero ésta es la forma más simple, porque el secreto de la felicidad reside en el infinito e inagotable amar. Y como dice un famoso cantautor inglés: “Show Must Go On”.

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